Raíces Árabes Semitas
Entro
descalza a la mezquita
de
mi amado Jericó en ruinas,
pero
aún así cubro mi cabello
empapado
de sudores antiguos,
de
viejos dolores fermentados,
siento
respeto por el significado
oculto
en los borrosos arabescos
de
la gastada alfombra,
cubierta
aún, de rojos y pólvora,
de
quienes no renunciamos a creer.
Mi
corazón está siempre alerta
ante
el sonido acre de las sirenas,
y
se cierra instintivamente
con
el retumbar insidioso de los disparos,
trato
de soñar a pesar del miedo,
y
mi pensamiento viaja hasta tí, Alá,
que
me hiciste monoteísta, cuando renuncié
a
mis falsos ídolos de odio-codicia.
Profeso
una rica fusión de conceptos
islamista, cristiana,
judaista,
todos
pertenecemos inequívocamente
a
las diferentes ramas de un mismo árbol,
llevo
en el centro de mi pecho
los
114 suras con el nombre del Creador,
me
elevo mitológicamente
en
una reverente plegaria
en
la cola pavo real de Alburaq,
diviso
desde lo alto y con tristeza,
a
los tantos traicioneros Zainabs
que
se apoderan de mis sagradas tierras,
sirviéndonos
impúdicamente
los
envenenados corderos del odio
que
comemos por la fuerza,
justicia
universal, ciudadanos del mundo,
¿acaso
no sienten nuestro dolor e impotencia?
Cada
día corro, grito y rezo,
envolviendo
a mi moribundo hermano,
con
la cáscara sutil de mi cuerpo,
mientras
yace armado,
con
polvo y roca del camino.
Arsenal
de mezquinos indolentes
que
quieren cobrarse su Holocausto
con
quienes jamás ningún daño hicimos,
sólo
nos declaramos culpables de ser
parientes
con la misma lengua semita,
pero
con la salvedad de sabernos
más
antiguos, más nobles y más sabios,
compartiendo
generosamente nuestras tierras,
aunque
sea con estos mismos desposeídos
que
hoy abren desmesuradamente
sus
fauces hambrientas, de bestia indolente,
en
este suelo filisteo que jamás fue,
es,
ni nunca será de ustedes.
¿Dónde
está mi tribu nómada de Canaán,
dónde,
glorioso pasado de creadores
de
esta cautivante civilización nueva
que
tantos otros pueblos hicieron suya?,
¿dónde,
tejedores de tapices ya soñados en seda?,
¿dónde,
fuente de vidriados azulejos
disputando
tu refulgente brillo
con
el espejo acuático de mercurio?,
¿dónde,
hechizo puro de artes,ciencias y letras
desarrollado
prodigiosamente como celosía
mientras
Europa todavía vivía en la barbarie?
Sólo
quiero cultivar oro en los campos de trigo,
contar
las perlas blancas de la cebada,
ser
como un hermoso camello
que
resiste sin agua, eternidades,
ser
simple, y diáfana como un vaso de té,
extenderme
como arena tibia pero sin ser pisada,
coexistir
aceptando a los otros diferentes a mí,
volar
como flor de azahar al viento
hacia
los coloridos bazares de las especies,
en
Jerusalén, Ramallah, Qalqilya o Belén,
disfrutar
de un aromático baño de aceites a orillas del Jordán,
saborear
un café arábigo de perfumados granos oscuros,
oler
el tabaco amaderado del narguile, tatuarme las manos de henna,
danzar
el Dabke, cantar canciones de amor,
seguir
escribiendo con pasión, todos los poemas del Universo,
usar
la brújula, navegando en los mares libres de Palestina,
guiar
mi norte con el astrolabio de la belleza y de la intuición,
jugar
con el cero matemático y la geometría,
disfrutar
de la dualidad astronomía- astrología,
de
mágica alquimia junto a la química
aplicando
las pócimas curativas de Avicena,
damasquinar
mi mirada con inspiración y dulzura,
y
apostar toda mi vida, a las más hermosas piezas de paz


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