21 de agosto de 2018

Bali

Pulpa endulzada, perfumada, volcánica,
me envuelves en tu carnoso centro
de alargadas hojas aromatizadas,
haciendo que me avive y sienta
que retorno al hogar de las piedras negras,
polvo de oro, polvo de raras especias y madera,

lo cubres todo de brillantes aromas,
tiñes de batik cada uno de mis sentidos
convirtiéndolos en ornamentada seda,
tallas mi cuerpo como una diosa alada
y me embulles en tu danza de raptada princesa,
de largas uñas doradas, de manos de mariposa roja, 
de expresivos ojos móviles, de sonidos guturales,
hasta volver mi rostro aceite de loto,
frangipani, azahar y almizcle.


Música metálica de monedas errabundas y gastadas,
música gótica de viento suave
y arqueados bambúes segmentados,
música de cuitado violín con notas de corazón abierto, 
pagodas sacras con techo de encandilantes estrellas,
santuarios de simios levitantes en medio de la nada,
sarongs de llamativos signos mágicos espirales,
híbrido de exquisita fruta budista, hinduista, musulmana,
formas, ideas y contenidos entre lo espiritual y lo pagano. 


Astrid Colomine (poeta venezolana)

Boda en la aldea

Al igual que el viento sacude el polvo de oro
del ala de la mariposa murió el día,
el largo día.
Cosechad, compañeros míos! No queda más que la parva.
El son de las dárbukas desde el atardecer
caía golpe a golpe cual frutos
por vientos adormecidos entre palmeras,
caía golpe a golpe cual lágrimas o como chispas.
Es la noche de la boda después de esperar!
Murió un viejo amor,murió el día
al igual que el viento apaga la luz de las velas.
Velas, las velas
como un campo de trigo al atardecer               
por las bocas de las vírgenes tragan el aire
cuando bailan alrededor de la novia
cantando: "Nawar, sé feliz, Nawar!
Dulce eres como el rocío, novia!".
Compañeros míos, nos mirará Nawar
altiva, con menosprecio.
La hizo renunciar a nosotros un puñado de oro,
anillo o brazalete y un castillo levantado
con los huesos de los esclavos...
Sí, Señor, de esos esclavos!
Aunque nosotros y nuestros primeros padres
nos hubiéramos esforzado durante años
y hubiéramos guardado, a pesar del hambre de nuestros 
                                                             niños hambrientos
el dinero que ganábamos con nuestro esfuerzo,
no le hubiéramos podido comprar ni anillos ni brazalete!
Un anillo que encierra en su diamante azul
a cientos de tumbas entre despojos de víctimas,
se lo compró el miserable usurero.
Al igual que el viento esparce la flor del granado,
quedó desierta la campiña cuando se fue Nawar.
Por las pasiones! Ay de la que lleváis a cántaros!
Apresuraos y preguntadle!: "Nawar 
te entregarás al invasor extranjero
al que apenas si conoces?
Hija de la campiña! No eres justa con ella.
Qué joven entre sus hijos 
 fue el primero que enamoraste?
Ellos te conocen desde la niñez
al igual que conocen la luna...
Al igual que conocen el murmullo de las palmeras,
las orillas del río y la lluvia y el aire, Nawar!...
Cosechad, compañeros míos! Ya el ocaso 
penetra entre las colinas salpicándo llamas
de resplandores moldeados con oro.
Cada casa repite el eco de las alborolas.
enciende el castillo sus cuarenta luces,
seguidme a ellas con los caminantes.
Dejádme cantar ante la novia,
bailar con mi sombra como un mono prisionero,
contar el regreso del amante infeliz
mientras río por las heridas de mi triste corazón,
por mi pasión perdida, 
por los corazones de los hambrientos
cuando aman, por la sumisión de los trabajadores.
Comeré hasta que corra la sangre por mis ojos...Aún tengo boca,
todo lo que poseemos es esta boca!
Era fantasía nuestra pasión, pues los corazones
y los deseos pertenecen a los poderosos!
Sin quejas...Si no fuera porque somos necios
no permitiríamos esto y seríamos pueblo.



Extraño en el Golfo 

El viento jadea cual pesadilla sobre  el crepúsculo.
sobre las velas cargadas o largadas para partir
con que oprimen al golfo los proletarios, los viajeros 
                                                                     de los mares
todos descalzos, medio desnudos.
Sobre las arenas, sobre el golfo,
se sentó el extranjero, dejaba vagar la mirada perdida
                                                                           en el golfo,
demolía las columnas de la luz con sus sublimes sollozos.
Más alto que las olas al rugir su espuma, más alto
                                                                        que el bullicio
una voz estalla en el fondo de mi alma desolada: Iraq.
Como la marea sube, como la nube, como las lágrimas 
                                                                                a los ojos.
El viento me grita:Iraq!
Las olas gimen: Iraq,Iraq, nada más que Iraq!
El mar es más ancho que antes y tú estás más lejos que
                                                                                     nunca.
El mar te aleja, Iraq!
Ayer cuando pasé por el café, te oí, Iraq...
Eras el disco al girar,
al girar los astros por mi vida desenrrollaban mi tiempo
                                                                                      vivido 
en dos instantes de lugares ya perdidos.
Era la cara de mi madre en la oscuridad
y su voz deslizándose por los sueños hasta que me 
                                                                                     dormía.
Eran las palmeras que yo temía cuando se densaban al ocaso,
pobladas de fantasmas, raptaban a cada niño que ya
                                                      no regresaba de los caminos.
Era la despiojada vieja que cuchilleaba la historia de Hizam,
como se abrió la tumba para mostrar a la hermosa Afra.
La poseyó...Salvo una trenza.
Zahra, tú...Recuerdas
llameante hoguera donde se apiñaban las manos
                                                                   de los que se calentaban,
el relato en voz baja de mi tía sobre reyes pasados,
como detrás de una puerta, cual Destino
prohibida a las mujeres
por manos obedecidas en sus deseos por ser manos de hombres,    
los hombres alborotaban y velaban sin descanso?
Recuerdas? Recuerdas?
Felices estábamos contentos
con esos tristes relatos porque eran historias de mujeres.
De aquel montón de épocas y tiempos fuimos su flor,
sus dos polos donde se asentaba su existencia.
No es esto más que polvo?
Sueños y el girar de un disco?
Si esto es lo que queda, dónde está el consuelo?
Amé en ti a Iraq de mi alma o te amé a ti por él.
Vosotros dos sois la lámpara de mi alma. Llegó la tarde,
la noche cubrió, iluminad sus tinieblas y no me perderé!
Si hubieras venido a mí en el país extranjero, 
el encuentro no habría sido perfecto!
Te encuentro con Iraq en mi mano...Es el encuentro!
Un anhelo estremece mi sangre cual si toda mi sangre fuese deseo,
hambre de él, como hambre de aire tiene la sangre del ahogado.
Anhelo del embrión que estira su cuello entre tinieblas al nacer!
Me asombra cómo pueden traicionar los traidores!
Traiciona un hombre a su patria?
Si traiciona la esencia de su ser, cómo puede vivir?
El sol es más hermoso en mi país que en otro. Las tinieblas,
incluso las tinieblas allí son más hermosas, pues abrazan a Iraq.
Dios mío! Cuando duerma,
sentiré sobre la almohada
en la noche estival un rocío impregnado de tu fragancia, Iraq?
Por aldeas que aterraban a mis pasos, por ciudades extranjeras
canté tu amado suelo,
cargué con él, soy el Mesías que en el exilio arrastra su cruz.
Oí el eco de las pisadas de los hambrientos caminando, 
                                                                             sangraban al tropezar,
esparcían en mis ojos polvo rojo tuyo y de sus plantas.
Camino errante con pies polvorientos y despeinado por los caminos
bajo soles extranjeros, 
con los harapos flotando, tiendo al pedir una mano húmeda,
pálida de sumisión y fiebre, sumisión de un mendigo extranjero,
entre ojos extranjeros,
entre desprecios, reproches, hipocrecía...o "es un pobre"?.
La muerte es más digna que "es un pobre,
que esa compasión que destilan los ojos extranjeros
gotas de agua...mineral!
Fluid vosotras, gotas de sangre...monedas!
Viento, aguja que tejes para mí la vela! cuándo volveré
a Iraq? cuándo volveré?
Brillo de olas que hace vibrar un remo buscando
para mí el golfo, sus grandes astros!...Dinero!

Ojalá las naves no cobraran a sus viajeros!
Ojalá la tierra fuera como el ancho horizonte, sin mares!

Seguiría contandoos monedas, os contaría y aumentaría,
acortaría con vosotras, monedas mi exilio.
Aún ilumino con vuestro brillo mi ventana y mi puerta,
allí en la otra orilla. Decidme monedas!
Cuándo volveré? Cuándo volveré?
Llegará antes de mi muerte ese feliz día?
Despertaré esta mañana. En el cielo hay fragmentos
de nubes, en las respiraciones un río saciado con los
                                                         perfumes de agosto.
Aparto al bostezar, restos de mi sopor, cual velo
de seda transparenta lo difuso y lo claro.
lo que olvidé y lo que casi olvido, duda en seguridad.
Me ilumina mientras tiendo la mano al coger mi ropa
la respuesta que buscaba en las tinieblas de mi alma.

Porqué llena la oculta alegría los huecos de mi alma cual brumas?
Hoy se derramó el regocijo en mí sorprendiéndome, vuelvo!
Dios mío...no volverá a Iraq!
                                                           Vuelve 
quién no tiene dinero? Cómo ahorrar dinero
si comes cuándo tienes hambre y gastan lo que dan 
los generosos en comida?
                                                           Llora por Iraq! 
No tienes más que lágrimas,
más que esperar en vano por el viento y las velas!



Bard Shakir al Sayyab (poeta Iraquí, 1926-1964)





16 de agosto de 2018

El rango de los derviches


El que posee el rango de los derviches
se purifica, se deshace de todos los errores
y su corazón se vuelve como plata labrada.
Es como el viento que trae el perfume de almizcle,
es como un árbol que da frutos,
sus hojas curan todas las enfermedades,
bajo su sombra se refrescan los desesperados.
El lago del amor se desborda con una sola lágrima,
en sus riberas brotan flores.
Todos los poetas son ruiseñores en el jardín de Dios
Yunus Emre es una perdiz entre ellos.



Tu amor me sacó de mí.
 



Tu amor me sacó de mí. Tú eres todo lo que necesito.
Ardiendo estoy día y noche. Tú eres todo lo que necesito.
Ni me contentan las riquezas, ni me asusta la pobreza.
Me basta con tu amor. Tú eres todo lo que necesito.
Tu amor disipa otros amores; los sumerge
en el mar del amor. Tú eres todo lo que necesito.
Tu presencia todo lo llena.
Tú eres todo lo que necesito.
He de beber el vino de tu amor, amarte como loco en el dolor.
Tú eres mi preocupación. Tú eres todo lo que necesito.
Eso que llaman paraíso, unos palacios, unos jardines,
a quien los quiera, dáselos. Tú eres todo lo que necesito.
Aunque tengas que matarme y dar al viento mis cenizas,
mi tierra seguirá diciendo: Tú eres todo lo que necesito.
Yunus, Yunus es mi nombre. Mi amor crece cada día.
En este mundo y en el otro, Tú eres todo lo que necesito.



                                           Sale mi luna

Cada vez que me arrastro en su camino,
Sale mi luna;
Los inviernos se transforman entonces en primaveras
Y todos mis días parecen fiestas.
Las nubes son incapaces de ocultar mi luna,
Ni pueden deslustrar su fulgor.
Jamás disminuye su llenura
Y se dilata su esplendor desde la tierra.
La luz de mi luna borra las tinieblas
E ilumina las celdas oscuras en los corazones.
¿Pueden vivir juntos en una misma celda
El rayo penetrante y la sombra?
Yo encontré mi luna aquí, en la tierra,
¿qué me importa el cielo?
Mi frente debe alcanzar el suelo,
Si desde allí crece mi luna.
Faltan palabras para describir mi luna,
Mas los amantes la conocen.
Faltan palabras para explicar mi pena,
Mas los amantes la saben.
No culpéis a Yunus por haber amado,
Son muchos los seguidores del Amado;
Si su amor abraza a los amantes,
Yunus también irá a su lado.




El amor se parece al sol

Escuchadme-, ¡oh amigos!
el amor se parece al sol;
el corazón que carece de amor
es tan duro como la piedra.
En el corazón de piedra nada crece,
de su lengua se desprende el veneno;
aunque trata de decir cosas dulces
sus palabras son como una guerra, crueles.
El corazón que abriga amor, arde,
se ablanda y se convierte en cera.
En la morada de aquel Sultán,
en su presencia bendita,
la estrella de los amantes
se parece al mensajero.
Yunus, aparta de tu corazón ese temor,
abandona también ese robledal,
lo que necesitas es amor,
igual que lo necesita un derviche




Yunus Emre (poeta turco, 1240-1321)

15 de agosto de 2018

XXXIII
Mariposa enamorada de su flor

con esta tibia lluvia y esta cálida brisa
el hielo comienza a resquebrajarse

en las hojas de los sauces
     en las flores del ciruelo
palpita ya el corazón de la primavera

pero con quién compartir                    


la emoción de la poesía y del vino?

las lágrimas estropean mi maquillaje
      me pesa el broche del pelo
me he puesto el vestido planchado
      cosido con hilo de oro

mi cabeza inclinada sobre la almohada
aplasta el pequeño Fénix dorado
    que adorna mi horquilla

                           sola
abrazo contra mi pecho 
una densa melancolía

sé que ya no habrá más sueños felices

la noche avanza
    y yo, sin saber qué hacer
recorro la mecha quemada de las candelas



XXV
Lavando la arena del arroyo 

su rostro
      como una flor de loto
se abre en una sonrisa

el humo del pato de jade del pebetero
vuela hasta su mejilla también perfumada

mirada de olas que apenas se turban
y traslucen sus pensamientos

de perfil 
       con un gesto sentido
lleno de gracia y de encanto

ella escribe sobre un papel
       el secreto de su corazón:

"cuando la luz de la luna
       desvíe la sombra de todas las flores
                   amor mío!
                             regresa"



La primavera de Wuling

viento detenido
      polvareda de perfumes
flores últimas

      se hace tarde en la noche

      estoy tan cansada
que no puedo ni cepillarme el pelo!

las cosas permanecen 
                        los hombres no
todo en su final se caba

         quisiera hablar
pero mis lágrimas se precipitan

          dicen que en Shuangxi
la primavera es todavía hermosa

podría navegar allí
                    en una barca ligera

pero quizá esta sea tan pequeña tan frágil
que no pueda soportar el peso
         de tanta melancolía





Li Qingzhao (poeta china, 1081-1140 aprox.)














9 de agosto de 2018

Flauta vertical de jade

Esta doncella parece una flauta vertical de jade que so-
porta mil formas de energía vital. Creyó que al comien-
zo tú y yo dependíamos mutuamente como el sonido      
de la boca. Quién sabe que tú tuviste las manos libres 
para desechar? Escucho tu voz pero no te veo. Esa jun-
tura no es vacía. Me río de mí misma al tener ojos y no 
tener alma. Te hecho abajo, quien cuelga de mi mente.


Sola

Única mesa. Única silla. Me siento a solas. Única ca-
ma. Única cortina. Solitaria me cubro con la manta.
Única figura. Única sombra. Solitaria me preparo a 
dormir. Hablo de cien maneras y solitaria pienso. Los 
cinco geng y el día pasaron. Yo me reí de la soledad de 
los otros. Hoy los solitarios se ríen de mi.

Mirar a escondidas 

Quién vino a pegar sus labios de la ventana de esta
doncella? Los ojos venían e iban. Le dirijo a hurtadillas
miradas llenas de amor. Ah! Cómo consentir en car-
gar tu hondo sentimiento? Deseo que me abraces. Sólo
tengo muchas miradas para ti. Yo miro a mi amado. Mi
amado me mira a mí.


Lluvia 

Lluvia, lluvia.Tú goteas hacia mi aflicción. Poco a po-
co goteas y logras hacerme sentir bien de mi soledad.
Languidece la lámpara de plata y se extingue la ropa de
dormir. Ah, lluvia! No te detengas a fluir bajo mi alero.
Mis lágrimas no cesan de caer en mi almohada. Juntas
gotearemos hasta que aclare el día. Muchas lágrimas
son lluvia.
Aún se puede decir. Al atardecer el sol sólo tiene
una solitaria lámpara por compañera. Cuando escucha
el goteo de la lluvia de ambos ojos manan lágrimas,
En medio de aquel ulular del viento miles de largos
suspiros. En esta vacía habitación interior de las muje-
res hay soledad. Enséñale a esa doncella a cambiar lo
que escucha y a cambiar su congoja. Pregúntale al cielo
cuán profunda es mi preocupación sobre el amor. Gotea
en esta añoranza diez mil lágrimas. A través de una hoja
de papel te comunico todo lo pasado. Con un lenguaje 
tejido que sea digno de ver.


Feng Melong (1574-1646) compilador chino de antologías 
literarias populares a finales de la dinastía Ming (1368-1644)

 

8 de agosto de 2018

Un horizonte bagdadí: frío y desgarrador

Desapareces.
Algo de tu perfume está en mi cuello
tu rosa está en mi labio.
Desapareces.
Tus pasos son sonetos
y mi alma una orquesta melancólica.    


Desapareces y mis manos tendidas
perdidas en el horizonte de Bagdad
frío y desgarrado.
Desapareces.
Y la mañana es una señal desesperada
cada vez que cruzo el Tigris.
Mi alegría mira a otro lado.
Desapareces.
No puedo con una despedida
ni aguantar el camino hasta tu puerta cerrada.
Desapareces.
Y la ciudad se queda desierta
ni perfume en mi cuello
ni una rosa en mi labio.
Detrás de tus pasos 
lloran los músicos
y mis manos perdidas.
No hay flores en tu cintura
ni ninguna nostalgia que me lleve de nuevo a Bagdad
ni hay una madre que me encienda una vela
ni un camino que acune mi canción
ni una esperanza que esconda mi miedo
ni una mañana...
ni puedo con una despedida
ni hay algo de tu perfume en mi cuello.


Ali Abdulamir (poeta iraquí 1955)