26 de junio de 2018

Vive con gloria o muere siendo noble
(extracto)

Toda muchacha de vientre liso, más sutil que el vino,
y de corazón cruel como una roca
posee una cabellera tal, que se diría que ámbar y agua
de rosas y madera de aloe se han mezclado en ella,
oscura como el cuervo, naturalmente ensortijada
espesa, tenebrosa y densa.
El viento se lleva el almizcle de sus trenzas y ella sonríe,
y sus dientes son frescos y hermosos.
Ha atado el cuerpo de Ahmad a la enfermedad
y los párpados al insomnio.
He aquí mi corazón, tómalo, acaba conmigo,
disminuye o crece su tormento.
Digno es el héroe, atrapado por trenzados mechones
y un esbelto cuello, de la languidez que a mí me afecta.
Excepto la de los racimos, prohibido está beber sangre,
sea cual sea.
Escánciame y al igual que mi patrimonio y mi nobleza,
sea mi alma prenda de tus ojos de gacela.
De mi amor por ti, testigos son mi entrega, mi delgadez,
mis lágrimas y las canas de mi cabeza.

Al Mutanabbi (poeta iraquí 915-965 d.C)

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