24 de julio de 2018



Me vi obligado a venir a esta casa destruida,
pero ahora me aposenté aquí ya no quiero moverme.
Padezco terribles privaciones; y no hay luz
en el corazón de los hombres. Nubes de lluvia,
nubes de muerte,
pasan sobre la población que crece como plantas.
El hombre vive peleando; su mente es redundante.



                                                                               
Cadenas de relámpagos tornaron la tierra polvorienta
de Beni Silsilah en hectáreas de ricas cosechas.

Cúmulos remolcan nubes preñadas de lluvia
que empaparon una tierra y pasaron por alto la siguiente,

La tormenta lavó mi cuerpo de la mugre que tenía
pero es mi alma la que necesita ser depurada.

Mis labios nunca tocaron el alcohol prohibido:
yo no daño a mi alma, mi alma se daña a sí misma.


Abu al Ala al Ma' arri (poeta sirio, 973-1058 d.C)

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