Me vi obligado a venir a esta casa destruida,
pero ahora me aposenté aquí ya no quiero moverme.
Padezco terribles privaciones; y no hay luz
en el corazón de los hombres. Nubes de lluvia,
nubes de muerte,
pasan sobre la población que crece como plantas.
El hombre vive peleando; su mente es redundante.
Cadenas de relámpagos tornaron la tierra polvorienta
de Beni Silsilah en hectáreas de ricas cosechas.
Cúmulos remolcan nubes preñadas de lluvia
que empaparon una tierra y pasaron por alto la siguiente,La tormenta lavó mi cuerpo de la mugre que tenía
pero es mi alma la que necesita ser depurada.
Mis labios nunca tocaron el alcohol prohibido:
yo no daño a mi alma, mi alma se daña a sí misma.
Abu al Ala al Ma' arri (poeta sirio, 973-1058 d.C)
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