Un sol pupila
Un sol pupila
navega al centro del orbe
una tierra agrietada
mezcla sus profundidades
en los soplos que viajan.
Las raíces son todo el misterio
son árbol invertido
corriendo a lo largo de las edades
una desconocida morada
en cuanto a la fuente de la fractura
de silex y de viento
germina la otra vertiente
de los cuerpos
el tiempo fija las dos caras
gemelas
en su danza orgánica
en todas las formas abruptas
paridas de la nada
un fuego vigila
para mejor tenderse hacia mañana
Estar desnudo
Estar desnudo
en la red travestida del agua
restituir al innombrable sus nombres
y nombro erosión a la soledad reacia
inventada a la piedra
errancia puntuada de estrellas
la ausencia del sol en la noche rota
emblema y consagración
al seno irrigado del infinito
deseo la encarnación rara
de nuestros lenguajes en un detalle
de la infancia
tierra el vasto espacio
de nuestra transhumancia
ritual nuestra búsqueda de morada
de señales
y aún vigía
cada ser
erigido contra la muerte
sin embargo el tiempo el incierto
y ese afuera presentidonos retienen entre sus raíces
y que por las ventanas
frío distante lo inmediato
surgido de un puñado de hielo
nos asalta.
Amina Said (poeta tunecina, 1953)

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