30 de julio de 2018

Un sol pupila

Un sol pupila
navega al centro del orbe

una tierra agrietada 
mezcla sus profundidades
en los soplos que viajan.
Las raíces son todo el misterio
son árbol invertido 
corriendo a lo largo de las edades

una desconocida morada
en cuanto a la fuente de la fractura

de silex y de viento 
germina la otra vertiente
de los cuerpos

el tiempo fija las dos caras
gemelas
en su danza orgánica

en todas las formas abruptas 
paridas de la nada
un fuego vigila
para mejor tenderse hacia mañana


Estar desnudo


Estar desnudo
en la red travestida del agua
                                                                

restituir al innombrable sus nombres

y nombro erosión a la soledad reacia
inventada a la piedra

errancia puntuada de estrellas
la ausencia del sol en la noche rota

emblema y consagración
al seno irrigado del infinito

deseo la encarnación rara
de nuestros lenguajes en un detalle     
de la infancia

tierra el vasto espacio 
de nuestra transhumancia

ritual nuestra búsqueda de morada
de señales

y aún vigía
cada ser
erigido contra la muerte

sin embargo el tiempo el incierto
y ese afuera presentido
nos retienen entre sus raíces

 y que por las ventanas
frío distante lo inmediato
surgido de un puñado de hielo
nos asalta.


Amina Said (poeta tunecina, 1953)

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