Tal cual
por el alma de ella,
los pastores deambularon
por sus senderos de ensueños,
la vergüenza se escabulló
por el agujero del habla,
ha recogido pedazo por pedazo su niñez
para coser de mi noche su mañana.
Tal cual
creí en mi vino y en sus necedades,
me convertí en un cuerpo de aire
en mis textos principales
perdido en la cisterna chiíta,
los cuerpos dormían sobre el lenguaje
de mi llanto.
Tal cual mezclé mi edad con su edad,
abandoné los campos entre las paredes y la camisa.,
los constructores que relinchaban como reyes
sobre su pirámide,
y los picos que jadeaban con los esclavo,
y me oculté en mi deseo.
Tal cual
planté noventa frutos en mi cuento,
encontrándome tras los finales
y busqué un sueño para vestirme,
para quedar unidos en los ateridos instintos
y en la flaqueza.
Tal cual
competí conmigo mismo en la despedida
después del silencio,
porque la voz de las diosas puso sociego
en su mano;
unn amuleto, un amuleto
en la derramada luz.
Tal cual
le obsequié mi miedo a su aliento,
el umbral de los treinta se convirtió en agua
en sus labios,
la divergencia de las fechas parecía un juego
de la historia,
el horizonte, confundido, entre la voz
de la despedida y el color de la estadía.
Tal cual.
Tal cual.
Alí Al Shalah (poeta iraquí)

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