Un horizonte bagdadí: frío y desgarrador
Desapareces.
Algo de tu perfume está en mi cuello
tu rosa está en mi labio.
Desapareces.
Tus pasos son sonetos
y mi alma una orquesta melancólica.

Desapareces y mis manos tendidas
perdidas en el horizonte de Bagdad
frío y desgarrado.
Desapareces.
Y la mañana es una señal desesperada
cada vez que cruzo el Tigris.
Mi alegría mira a otro lado.
Desapareces.
No puedo con una despedida
ni aguantar el camino hasta tu puerta cerrada.
Desapareces.
Y la ciudad se queda desierta
ni perfume en mi cuello
ni una rosa en mi labio.
Detrás de tus pasos
lloran los músicos
y mis manos perdidas.
No hay flores en tu cintura
ni ninguna nostalgia que me lleve de nuevo a Bagdad
ni hay una madre que me encienda una vela
ni un camino que acune mi canción
ni una esperanza que esconda mi miedo
ni una mañana...
ni puedo con una despedida
ni hay algo de tu perfume en mi cuello.
Ali Abdulamir (poeta iraquí 1955)
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