El buscador de agua
Y se alejó persiguiendo un sueño,
iba buscando la lluvia.
Iba tras la huella de un rastro
de finales de septiembre.
Iba buscando la lejana primavera.
Se fue para siempre
con la mirada en el cielo y el paso sereno
con el corazón oliendo a barro y tormenta.
Ya no se detendrá hasta llegar al horizonte
donde el cielo bebe de las charcas del espejismo,
y donde las montañas nadan sobre un torrente de agua.
Se perdió para siempre
sus caminos caducaron en un naufragio,
allá donde los espejos miran al cielo para detener la lluvia.
Lluvia
A lo lejos sobre la hierba que nace
surge la figura de un dromedario.
Una serpiente busca su último refugio
y se avisa del veneno de una mina.
Sobre la planicie blanca descansan los leones.
Y ante sus atentas miradas de piedra
pasan las manadas del tiempo
huyendo de las fieras que se deslizan
hacia las llanuras del sol y el viento.
Sobre el verde espejismo
brotan las blancas jaimas de octubre,
los odres de leche juegan con las manos
y suspiran con la brisa del otoño.
Llueven brevemente nubes sobre mi rostro.
El sabor del cielo es un azul infinito
y entre risas mis hijos piden
que no cese nunca la lluvia.
Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu (poeta saharaui,1968)

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