Boda en la aldea
Al igual que el viento sacude el polvo de oro
del ala de la mariposa murió el día,
el largo día.
Cosechad, compañeros míos! No queda más que la parva.
El son de las dárbukas desde el atardecer
caía golpe a golpe cual frutos
por vientos adormecidos entre palmeras,
caía golpe a golpe cual lágrimas o como chispas.
Murió un viejo amor,murió el día
al igual que el viento apaga la luz de las velas.
Velas, las velas
como un campo de trigo al atardecer
por las bocas de las vírgenes tragan el aire
cuando bailan alrededor de la novia
cantando: "Nawar, sé feliz, Nawar!
Dulce eres como el rocío, novia!".
Compañeros míos, nos mirará Nawar
altiva, con menosprecio.
La hizo renunciar a nosotros un puñado de oro,
anillo o brazalete y un castillo levantado
con los huesos de los esclavos...
Sí, Señor, de esos esclavos!
Aunque nosotros y nuestros primeros padres
nos hubiéramos esforzado durante años
y hubiéramos guardado, a pesar del hambre de nuestros
niños hambrientos
el dinero que ganábamos con nuestro esfuerzo,
no le hubiéramos podido comprar ni anillos ni brazalete!
Un anillo que encierra en su diamante azul
a cientos de tumbas entre despojos de víctimas,
se lo compró el miserable usurero.
Al igual que el viento esparce la flor del granado,
quedó desierta la campiña cuando se fue Nawar.
Por las pasiones! Ay de la que lleváis a cántaros!
Apresuraos y preguntadle!: "Nawar
te entregarás al invasor extranjero
al que apenas si conoces?
Hija de la campiña! No eres justa con ella.
Qué joven entre sus hijos
fue el primero que enamoraste?
Ellos te conocen desde la niñez
al igual que conocen la luna...
Al igual que conocen el murmullo de las palmeras,
las orillas del río y la lluvia y el aire, Nawar!...
Cosechad, compañeros míos! Ya el ocaso
penetra entre las colinas salpicándo llamas
de resplandores moldeados con oro.
Cada casa repite el eco de las alborolas.
enciende el castillo sus cuarenta luces,
seguidme a ellas con los caminantes.
Dejádme cantar ante la novia,
bailar con mi sombra como un mono prisionero,
contar el regreso del amante infeliz
mientras río por las heridas de mi triste corazón,
por mi pasión perdida,
por los corazones de los hambrientos
cuando aman, por la sumisión de los trabajadores.
Comeré hasta que corra la sangre por mis ojos...Aún tengo boca,
todo lo que poseemos es esta boca!
Era fantasía nuestra pasión, pues los corazones
y los deseos pertenecen a los poderosos!
Sin quejas...Si no fuera porque somos necios
no permitiríamos esto y seríamos pueblo.
Extraño en el Golfo
El viento jadea cual pesadilla sobre el crepúsculo.
sobre las velas cargadas o largadas para partir
con que oprimen al golfo los proletarios, los viajeros
de los mares
todos descalzos, medio desnudos.
Sobre las arenas, sobre el golfo,
se sentó el extranjero, dejaba vagar la mirada perdida
en el golfo,
demolía las columnas de la luz con sus sublimes sollozos.
Más alto que las olas al rugir su espuma, más alto
que el bullicio
una voz estalla en el fondo de mi alma desolada: Iraq.
Como la marea sube, como la nube, como las lágrimas
a los ojos.
El viento me grita:Iraq!
Las olas gimen: Iraq,Iraq, nada más que Iraq!
El mar es más ancho que antes y tú estás más lejos que
nunca.
El mar te aleja, Iraq!
Ayer cuando pasé por el café, te oí, Iraq...
Eras el disco al girar,
al girar los astros por mi vida desenrrollaban mi tiempo
vivido
en dos instantes de lugares ya perdidos.
Era la cara de mi madre en la oscuridad
y su voz deslizándose por los sueños hasta que me
dormía.
Eran las palmeras que yo temía cuando se densaban al ocaso,
pobladas de fantasmas, raptaban a cada niño que ya
no regresaba de los caminos.
Era la despiojada vieja que cuchilleaba la historia de Hizam,
como se abrió la tumba para mostrar a la hermosa Afra.
La poseyó...Salvo una trenza.
Zahra, tú...Recuerdas
llameante hoguera donde se apiñaban las manos
de los que se calentaban,
el relato en voz baja de mi tía sobre reyes pasados,
como detrás de una puerta, cual Destino
prohibida a las mujeres
por manos obedecidas en sus deseos por ser manos de hombres,
los hombres alborotaban y velaban sin descanso?
Recuerdas? Recuerdas?
Felices estábamos contentos
con esos tristes relatos porque eran historias de mujeres.
De aquel montón de épocas y tiempos fuimos su flor,
sus dos polos donde se asentaba su existencia.
No es esto más que polvo?
Sueños y el girar de un disco?
Si esto es lo que queda, dónde está el consuelo?
Amé en ti a Iraq de mi alma o te amé a ti por él.
Vosotros dos sois la lámpara de mi alma. Llegó la tarde,
la noche cubrió, iluminad sus tinieblas y no me perderé!
Si hubieras venido a mí en el país extranjero,
el encuentro no habría sido perfecto!
Te encuentro con Iraq en mi mano...Es el encuentro!
Un anhelo estremece mi sangre cual si toda mi sangre fuese deseo,
hambre de él, como hambre de aire tiene la sangre del ahogado.
Anhelo del embrión que estira su cuello entre tinieblas al nacer!
Me asombra cómo pueden traicionar los traidores!
Traiciona un hombre a su patria?
Si traiciona la esencia de su ser, cómo puede vivir?
El sol es más hermoso en mi país que en otro. Las tinieblas,
incluso las tinieblas allí son más hermosas, pues abrazan a Iraq.
Dios mío! Cuando duerma,
sentiré sobre la almohada
en la noche estival un rocío impregnado de tu fragancia, Iraq?
Por aldeas que aterraban a mis pasos, por ciudades extranjeras
canté tu amado suelo,
cargué con él, soy el Mesías que en el exilio arrastra su cruz.
Oí el eco de las pisadas de los hambrientos caminando,
sangraban al tropezar,
esparcían en mis ojos polvo rojo tuyo y de sus plantas.
Camino errante con pies polvorientos y despeinado por los caminos
bajo soles extranjeros,
con los harapos flotando, tiendo al pedir una mano húmeda,
pálida de sumisión y fiebre, sumisión de un mendigo extranjero,
entre ojos extranjeros,
entre desprecios, reproches, hipocrecía...o "es un pobre"?.
La muerte es más digna que "es un pobre,
que esa compasión que destilan los ojos extranjeros
gotas de agua...mineral!
Fluid vosotras, gotas de sangre...monedas!
Viento, aguja que tejes para mí la vela! cuándo volveré
a Iraq? cuándo volveré?
Brillo de olas que hace vibrar un remo buscando
para mí el golfo, sus grandes astros!...Dinero!
Ojalá las naves no cobraran a sus viajeros!
Ojalá la tierra fuera como el ancho horizonte, sin mares!
Seguiría contandoos monedas, os contaría y aumentaría,
acortaría con vosotras, monedas mi exilio.
Aún ilumino con vuestro brillo mi ventana y mi puerta,
allí en la otra orilla. Decidme monedas!
Cuándo volveré? Cuándo volveré?
Llegará antes de mi muerte ese feliz día?
Despertaré esta mañana. En el cielo hay fragmentos
de nubes, en las respiraciones un río saciado con los
perfumes de agosto.
Aparto al bostezar, restos de mi sopor, cual velo
de seda transparenta lo difuso y lo claro.
lo que olvidé y lo que casi olvido, duda en seguridad.
Me ilumina mientras tiendo la mano al coger mi ropa
la respuesta que buscaba en las tinieblas de mi alma.
Porqué llena la oculta alegría los huecos de mi alma cual brumas?
Hoy se derramó el regocijo en mí sorprendiéndome, vuelvo!
Dios mío...no volverá a Iraq!
Vuelve
quién no tiene dinero? Cómo ahorrar dinero
si comes cuándo tienes hambre y gastan lo que dan
los generosos en comida?
los generosos en comida?
Llora por Iraq!
No tienes más que lágrimas,
más que esperar en vano por el viento y las velas!
Bard Shakir al Sayyab (poeta Iraquí, 1926-1964)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario